14-01-2026
México se consolida como un mercado prioritario para RIU Hotels & Resorts en un contexto de transformación del turismo global. Con 23 hoteles en operación y nuevos proyectos en marcha, la cadena redefine su estrategia en el Caribe al combinar inversión, innovación operativa y adaptación a un viajero cada vez más exigente, digital y consciente. En entrevista exclusiva, Enrique Llinás Durán, Sales Manager RIU Hotels & Resorts Quintana Roo, nos detalla los planes de crecimiento, los cambios en el perfil del huésped y el papel estratégico del país para este aclamado grupo hotelero.
RIU ha reforzado su presencia en México en los últimos años. ¿Cuáles son las principales novedades de la marca en el país?
Con 23 hoteles en operación, México desempeña un papel claramente estratégico para RIU. Históricamente ha sido uno de los pilares del grupo y un mercado del que hemos aprendido mucho en todos los ámbitos, siempre de la mano de nuestros colaboradores. Esa cercanía nos ha permitido innovar y, posteriormente, trasladar esas innovaciones a otros destinos de la compañía.
Un ejemplo reciente es el RIU Ventura, inaugurado hace apenas unas semanas en Cancún. Este hotel incorpora una novedad poco habitual en el segmento vacacional: una piscina solo para adultos ubicada en la sexta planta, con vistas privilegiadas al Mar Caribe. Además, cuenta con 36 habitaciones swim-up situadas tanto en el primer nivel como en planta alta.
¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento de RIU en México y el Caribe?
Acabamos de abrir el RIU Ventura en la zona hotelera de Cancún, un hotel familiar situado en primera línea de Playa Delfines. En los próximos días culminaremos la reforma integral del RIU Jalisco, en Puerto Vallarta.
Ya entrando en 2026, están previstas las renovaciones de dos hoteles de categoría Palace: RIU Palace México, en Playa del Carmen, y RIU Palace Península, en la zona hotelera de Cancún. Ambos incorporarán el concepto Elite tras su remodelación.
Adicionalmente, en Costa Mujeres ya se ha iniciado la construcción de un nuevo hotel, que será el cuarto de RIU en ese destino, el decimosexto en Quintana Roo y el vigésimo cuarto en México.
¿Qué tendencias están marcando hoy la toma de decisiones del huésped y cómo se está adaptando RIU a este nuevo consumidor?
Es una realidad que hoy estamos mucho más informados y digitalizados. Tenemos el mundo en la palma de la mano: nos inspira, nos permite descubrir destinos, reservar y pagar desde cualquier lugar.
La flexibilidad se ha vuelto un factor clave, ya que los planes pueden cambiar. Además, los viajes ya no se concentran en una sola escapada larga al año; ahora son más cortos, más frecuentes y, en muchos casos, combinan ocio y trabajo.
También, somos más conscientes de nuestro entorno. La responsabilidad social y ambiental, cuando se ejerce de forma clara y auténtica, es hoy fundamental. En RIU lanzamos hace un par de años Proudly Committed, que se ha convertido en nuestra hoja de ruta corporativa: una estrategia global de sostenibilidad que integra de manera transversal el cuidado ambiental, el impacto social y la gestión responsable de todas nuestras operaciones. En resumen, se trata de comunicar de forma honesta qué ofrecemos, conectar emocionalmente con el huésped y fidelizarlo más allá del precio puntual.
¿Cómo equilibra RIU la rentabilidad con la necesidad de ofrecer valor agregado y mantener estándares elevados de servicio?
Nuestro modelo de negocio es muy disciplinado y se basa en la estandarización. Tenemos claro que el cliente es lo más importante y que debemos enfocarnos en nuestro cliente objetivo. No competimos por ser todo para todos.
En RIU agregamos valor donde el huésped realmente lo percibe: ubicaciones privilegiadas, un servicio sólido y una oferta gastronómica variada y de calidad, por mencionar algunos ejemplos. Nuestro objetivo es hacer lo mejor posible aquello que prometemos.
¿Cómo está integrando RIU la sostenibilidad y la digitalización en su operación y qué ventajas competitivas le aportan a largo plazo?
La sostenibilidad ya no es únicamente una cuestión de imagen; también representa una inversión con impacto directo en la eficiencia operativa. Por ejemplo, la eliminación de plásticos de un solo uso ha reducido significativamente la generación de residuos; la instalación de iluminación LED contribuye al ahorro energético, y los reductores de caudal en grifos y duchas fomentan un uso más responsable del agua.
En cuanto a la digitalización, nos permite ser más eficientes y automatizar procesos como la gestión de inventarios, las estimaciones de ocupación y de ingresos, así como el uso de aplicaciones internas y asistentes virtuales. Todo ello está orientado a mejorar la experiencia del cliente, ya sea de forma directa o indirecta, al liberar tiempo para dedicarlo a la atención personalizada del huésped.
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