03-09-2026
Durante la VII edición del LuxuryLab ESG Climate Summit, platicamos con Erica Valencia, fundadora y CEO de Ectágono, sobre los retos que enfrenta la industria turística para avanzar de modelos de sostenibilidad hacia esquemas de regeneración de los destinos.
Valencia cuenta con experiencia en proyectos de restauración y conservación. Ha liderado más de cinco campañas en la barranca de Tarango, con la plantación de más de 6,000 especies en seis hectáreas y la participación de más de 20 empresas y miles de personas. También desarrolló el plan maestro para el corredor ecoturístico de las 99 barrancas de Ciudad de México, en colaboración con CESA CDMX.
En exclusiva, Erica aborda qué indicadores deberían considerar los destinos para medir su evolución, el papel de las comunidades y los pueblos originarios, las oportunidades que tiene México por su riqueza biocultural y las condiciones que permitirían al sector privado incorporar la regeneración sin comprometer la rentabilidad de sus negocios.
¿Qué indicadores deberían definir hoy a un destino verdaderamente regenerativo?
Se habló mucho de eso en el foro, pero creo que es fundamental que exista una red local que esté escuchando las necesidades, pero también el potencial que cada parte puede aportar a ese destino.
Hablábamos de la importancia de ver a las comunidades y a los pueblos originarios como voces de la naturaleza, como quienes nos pueden enseñar a relacionarnos con esos espacios y, además, contarnos su historia. Conforme se vaya desarrollando un destino turístico, es importantísimo crear una red local e integrar a todos los actores necesarios en ese territorio. También debemos tener muy medidos nuestros indicadores y establecer una línea base: saber cómo está el territorio cuando llegamos y cómo podemos mejorarlo.
Porque regenerar va más allá de estar en equilibrio entre lo que estamos extrayendo y lo que estamos compensando en el territorio. Regenerar quiere decir mejorar las condiciones del territorio respecto a cómo estaba cuando llegamos. Es decir, generar un parteaguas de mejora en indicadores de agua, biodiversidad, condiciones sociales, educación y economía.
¿Cómo está México en este contexto? ¿Qué oportunidades tiene el país para avanzar hacia un modelo turístico más regenerativo?
De entrada, somos un país megadiverso y tenemos una riqueza biocultural que nos da una enorme responsabilidad, pero también el potencial para cuidar la naturaleza y ofrecer un atractivo turístico que no se vive en ningún otro lugar. Pero, en el turismo, a veces se pierde esa relación de salvaguardar los territorios, que son precisamente los que le dan valor a la actividad turística.
Hay un enorme potencial por la riqueza que nos da la naturaleza y por la historia de nuestro territorio, gracias en gran medida a nuestras comunidades. Pero también hay una gran área de oportunidad en cómo entendemos estos territorios y ese potencial para realmente trabajar con ellos, regenerarlos y conservarlos, y no llegar simplemente a extraer sus recursos y terminar con ellos.
¿Hay destinos que estén haciendo algo que pueda servir como referencia?
Acabo de estar en Cozumel Vivo. No sé si ya escuchaste de este proyecto, pero está increíble. Llevan varios años generando una red entre todos los sectores para escuchar qué necesita Cozumel, poner sobre la mesa las problemáticas y los retos que enfrenta y trabajar en la conservación y regeneración de la isla, también desde una perspectiva intergeneracional. Este es el ejemplo más reciente que tengo porque me tocó ir y vivir esta red que se está generando.
¿Qué condiciones son indispensables para que el sector privado adopte la regeneración sin comprometer la rentabilidad de sus negocios?
No sé por qué tenemos el pensamiento de que, si empezamos a tener una vida o un negocio regenerativo, nos va a costar más caro o va a ser más difícil. En el día a día, que me toca, por ejemplo, estar con distintas cámaras empresariales, me sorprende muchísimo cómo existe cierto miedo hacia la implementación de nuevas regulaciones, como la Ley de Economía Circular.
Cuando nos hablan de nuevos ámbitos o, como empresas, pensamos que vamos a tener que adoptar estas regulaciones, lo vemos como algo que nos va a afectar o que es injusto. Pero también hay una parte de sensibilización muy profunda: entender la regeneración y nuestra relación con la naturaleza para entonces poder cocrear con ella. Cuando reciclamos, optimizamos los recursos o realmente llevamos prácticas de vivienda social y gobernanza, podemos tener equipos más felices, aumentar nuestras ventas, generar mayor innovación y mejores productos, al mismo tiempo que cuidamos los recursos que necesitamos de la naturaleza; es decir, que nuestra materia prima pueda seguir estando disponible.
¿Qué papel tienen los viajeros en esta transformación? ¿Qué pueden hacer para impulsar modelos más regenerativos?
Estoy fielmente convencida de que, aunque todos los sectores son importantísimos, es desde la trinchera personal desde donde podemos generar un mayor impacto. Me ha tocado preguntarles a grandes empresas por qué siguen generando ciertos productos. Por ejemplo: “Si empiezo a vender cacao orgánico, nadie me lo va a comprar”. Cuando hemos tratado de pilotear la venta de productos o servicios más naturales, no se compran.
Entonces, si nosotros como consumidores y como turistas empezamos a generar ese cambio, a pedir esos productos y a darnos cuenta de que el verdadero lujo es tener una naturaleza viva, estar sanos y conectados con ella, vamos a darle ese mensaje al sector privado. El sector privado básicamente está siguiendo un proceso de oferta y demanda. Y si nosotros pedimos esos productos y esos servicios, podemos impulsar ese cambio.
Por ejemplo, llegamos a los hoteles y pedimos que no nos den botellitas de agua en los cuartos, sino que nos ofrezcan opciones para quienes viajamos con un termo y podamos rellenarlo; que vendan termos por si se nos olvidó, o que tengan jarras con vasos en las habitaciones. Son cosas tan sencillas como empezar por ahí. Realmente, los hoteles van a empezar a responder.
Pero tiene que ser nutrido por ambos lados, porque si el turista se convierte también en el cuello de botella para el hotel que está tratando de implementar estas prácticas, es muy difícil. Entonces, sí tiene que ser desde los dos lados. De ida y vuelta.
¿Por qué siguen siendo relevantes estos foros para la industria turística?
Creo que estamos llenos de congresos y eventos todos los días. Es dificilísimo, entre la agenda y todo lo que hay que hacer, definir si te das el tiempo para asistir a un foro o no. Pero estos espacios te dan la oportunidad de poner sobre la mesa distintas voces y los temas que se tienen que resolver, hablar y entender, y en los que tenemos que ponernos de acuerdo entre distintos sectores.
También permiten entender cómo, desde nuestra trinchera, podemos tomar acción al escuchar a distintos expertos. Además, generan una vinculación de alto nivel para que aquello que escuchamos pueda traducirse después en acercamientos, proyectos y colaboraciones.
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