28-08-2026
La sostenibilidad dejó de ser únicamente un tema relacionado con la operación de las empresas. Para el sector financiero también implica identificar riesgos, orientar recursos y desarrollar productos que respondan a los cambios ambientales y sociales que enfrentan las distintas industrias.
En el turismo, esta relación adquiere particular relevancia. Hoteles, desarrolladores y operadores dependen de recursos naturales, infraestructura y territorios cuya transformación puede generar riesgos para sus propios negocios. En este escenario, el financiamiento puede desempeñar un papel en la transición hacia modelos con menor impacto ambiental.
Previo a su participación en México por el Clima, que se realizará en octubre, y en el marco de la VII edición del LuxuryLab ESG Climate Summit, platicamos con José Luis Muñoz, director ejecutivo de Relación con Inversionistas y ASG de Grupo Financiero Banorte, sobre la manera en que la sostenibilidad se incorpora a la estrategia financiera.
Para Muñoz, la participación de Banorte en espacios como México por el Clima responde a la importancia de generar conversaciones y vínculos alrededor de iniciativas relacionadas con el medio ambiente y el impacto social. La institución busca, explica, identificar oportunidades de colaboración y proyectos que puedan tener un efecto positivo tanto en las operaciones de sus clientes como en el entorno.
“Para nosotros es muy importante porque está muy alineado con nuestra estrategia de sostenibilidad”, señala Muñoz al hablar de la participación de Banorte en este tipo de encuentros.
La estrategia de sostenibilidad de Grupo Financiero Banorte tiene tres pilares —ambiental, social y gobierno corporativo— que convergen en un eje central de finanzas sostenibles. La institución señala que, como parte de este enfoque, busca movilizar capital hacia inversiones que contribuyan al desarrollo sostenible y a la transición hacia una economía baja en carbono y eficiente en el uso de recursos.
En este proceso, Muñoz explica que uno de los focos está en los sectores que presentan mayores niveles de emisiones y afectaciones sobre la naturaleza. El objetivo es trabajar con los clientes para identificar proyectos que, además de responder a las necesidades de sus operaciones, puedan generar impactos positivos en materia ambiental y social.
La relación entre financiamiento y turismo ya tiene ejemplos concretos dentro de Banorte. En sus casos de negocio de gestión de riesgos socioambientales, la institución documenta el financiamiento de un desarrollo hotelero en Quintana Roo en el que se verificaron aspectos de impacto ambiental y social. Entre ellos se encuentran programas de rescate y conservación de especies y manglares, así como indicadores de seguridad y salud de los trabajadores. El proyecto cuenta además con certificación EarthCheck Certified y contempla indicadores relacionados con agua, energía, emisiones, residuos y su impacto en comunidades y trabajadores.
Banorte también reporta otros casos de financiamiento vinculados con turismo sostenible en Quintana Roo. En uno de ellos, el área especializada en riesgo socioambiental revisó programas de manejo de vegetación y fauna silvestre orientados a preservar especies locales y mantener la conectividad de los paisajes. La institución también señala que ha financiado parques recreativos en la península maya que cuentan con programas de conservación, gestión ambiental, vinculación con comunidades y participación de proveedores locales.
Estos casos muestran que la evaluación de los proyectos va más allá de su viabilidad financiera. Banorte explica que su análisis de riesgo socioambiental concluye con una debida diligencia cuyos resultados son comunicados a los Comités de Crédito para que las recomendaciones y condiciones establecidas por el área especializada sean consideradas dentro de las decisiones de financiamiento.
La relación entre naturaleza, turismo y finanzas también ha sido estudiada directamente por la institución. En 2019, Banorte participó en un piloto de implementación del Protocolo de Capital Natural en México, con apoyo de la GIZ, Reforestamos México y PwC. El estudio se enfocó en cuantificar riesgos climáticos en el sector turístico y contó con la colaboración de un cliente hotelero en Quintana Roo.
El ejercicio permitió analizar cómo distintos fenómenos —entre ellos huracanes, erosión del litoral, elevación del nivel del mar, cambios de temperatura, precipitaciones y proliferación de sargazo— podían afectar los flujos financieros de un negocio hotelero. El estudio también partió de una premisa relevante para destinos de naturaleza: ecosistemas como manglares, arrecifes, humedales y dunas pueden desempeñar una función de protección frente a tormentas, inundaciones y otros fenómenos.
De acuerdo con una publicación de Banorte sobre este análisis, el estudio estimó que el cambio climático podía representar un impacto de hasta 11% en los costos de operación del hotel analizado, equivalente a posibles costos de hasta 19 millones de dólares.
Para Muñoz, incorporar estas variables dentro de la estrategia financiera forma parte de una evolución más amplia de la institución. La sostenibilidad, explica, no se limita a una iniciativa aislada, sino que está integrada en la estrategia del grupo y cuenta con un Comité de Sostenibilidad en el que participan representantes de las distintas áreas de la organización.
Desde la perspectiva financiera, esta integración también se refleja en los mecanismos utilizados para identificar actividades y proyectos con características sustentables. Banorte creó en 2018 una taxonomía propia que contempla 91 códigos de actividad sectorial sustentable para identificar proyectos financiados principalmente desde sus áreas de Banca Corporativa y Empresarial. Entre las actividades consideradas se encuentran proyectos de energía renovable, tratamiento de agua, reúso y reciclaje de residuos y agricultura sustentable.
En la conversación, Muñoz también destaca que la sostenibilidad puede traducirse en productos financieros dirigidos a necesidades específicas. Uno de ellos es Autoestrene Verde, crédito automotriz para vehículos híbridos y eléctricos que ofrece condiciones preferenciales. Otro es Perfine, producto orientado a mujeres emprendedoras que permite acceder a créditos de hasta 8 millones de pesos sin requerir un inmueble como garantía, de acuerdo con la explicación proporcionada por el ejecutivo.
Para Banorte, estos instrumentos forman parte de una oferta más amplia de productos financieros sustentables. La institución señala que su objetivo es desarrollar soluciones que respondan a las necesidades de sus clientes y de la sociedad, mientras incorpora factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo a sus procesos.
En el caso del turismo, la experiencia documentada por Banorte muestra que esta discusión ya se traslada a proyectos concretos: desde el análisis de riesgos climáticos de una operación hotelera hasta la evaluación de conservación de manglares, biodiversidad, uso de agua y energía o relación con las comunidades.
Para Muñoz, la participación en encuentros especializados también permite ampliar esta conversación y acercar estas iniciativas a otros sectores, clientes y actores de la industria. El reto, en ese sentido, no está solamente en reducir el impacto de las empresas, sino en identificar proyectos y mecanismos financieros capaces de acompañar su transformación.
La sostenibilidad comienza así a ocupar un espacio dentro de una conversación tradicionalmente financiera: la de cómo identificar riesgos, asignar capital y generar condiciones para que las empresas puedan adaptarse a un entorno en transformación.
Para más información sobre sustentabilidad de Banorte, visita: investors.banorte.com




