05-01-2026
Cada año, durante esta temporada, el calendario nos recuerda que las fiestas por las navidades han quedado atrás y que la realidad, con su inevitable “cuesta de enero”, reclama toda nuestra atención.
Efectivamente, la resaca financiera de fin de año es una tradición tan mexicana como el ponche o los tamales, y este 2026, con la inflación marcando el pulso, la creatividad se convierte en la mejor aliada para quienes sueñan con una escapada invernal.
Lejos de renunciar a viajar, los mexicanos están aprendiendo a planear con elegancia y cabeza fría. Según datos de la Condusef, durante la temporada navideña cada año el gasto promedio familiar rebasa los $19,000 pesos; una suma que, llegada la cuesta de enero, deja poco margen para sorpresas. Sin embargo, la pasión por descubrir nuevos destinos se mantiene intacta, lo que exige nuevas reglas de juego.
Un estudio realizado por Airbnb revela una tendencia clara: hoy, el precio es el protagonista indiscutible al imaginar las vacaciones invernales. Aproximadamente un 30% de los viajeros mexicanos admite que sus decisiones giran en torno a las tarifas, mientras que más de la mitad ya reserva con uno o hasta seis meses de antelación. La anticipación, antes reservada a los viajeros más experimentados, se democratiza y se convierte en la herramienta esencial para asegurar el mejor hospedaje sin que la cuesta de enero pase factura.
En este nuevo escenario, los viajes dejan de ser un lujo impulsivo para transformarse en pausas cuidadosamente planeadas. El 33% de los mexicanos no renuncia a descansar durante el invierno, encuentra en las escapadas un respiro necesario, pero no a cualquier precio. La clave está en la organización, en comparar opciones y elegir destinos donde el presupuesto no se desborda.
Esta lógica inteligente está reconfigurando el mapa turístico del país. Según datos de Airbnb, ciudades como Tuxtla Gutiérrez, Chetumal y Puebla se posicionan como joyas accesibles, perfectas para quienes buscan nuevas experiencias sin sacrificar su bienestar financiero. Lugares donde la autenticidad y la calidez local compiten de tú a tú con los grandes destinos, pero sin las etiquetas de precios elevados.
La tendencia es clara: los mexicanos no viajan más, viajan mejor. Reservan antes, comparan precios con esmero y eligen con inteligencia. En plena cuesta de enero, el verdadero lujo es cuidar el presupuesto sin renunciar al placer de descubrir. Porque para quienes entienden que el descanso es tan importante como la prudencia, el arte de viajar reside en disfrutar, planear y volver inspirados, no endeudados.
Viajar sigue siendo posible. Solo hay que hacerlo con la estrategia y el buen gusto que define a quienes, incluso en tiempos de ajuste, no pierden el deseo de explorar.
Para saber más sobre Airbnb visita: airbnb.mx




